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Uso indebido de la tarjeta de empresa y despido: cuándo la conducta no justifica la máxima sanción

Declarado improcedente el despido de un gerente que simuló autorizar el uso de una tarjeta corporativa para fines personales

Por Luis Ferrer Abogado – www.luisferrer.abogado


Introducción

El despido disciplinario exige la concurrencia de una conducta grave y culpable por parte del trabajador. Sin embargo, no toda actuación irregular justifica automáticamente la sanción más severa.

Así lo ha recordado una reciente sentencia que declara improcedente el despido de un gerente de Burger King, pese a haber simulado autorizar a una trabajadora el uso de la tarjeta de la empresa para fines personales.


Los hechos

Según los hechos analizados por el tribunal:

  • El gerente permitió o simuló autorizar a una trabajadora el uso de la tarjeta de empresa para gastos personales.
  • Parte de la plantilla comunicó a la empresa que ambos habían comentado en tono de burla que utilizaban habitualmente la tarjeta para repostar gasolina en su vehículo particular.
  • A raíz de estos hechos, la empresa procedió a su despido disciplinario.

La cuestión jurídica

El debate se centra en determinar si esta conducta constituye:

una transgresión de la buena fe contractual suficientemente grave como para justificar el despido

o si, por el contrario, la sanción resulta desproporcionada.


El criterio del tribunal

El órgano judicial concluye que el despido debe ser calificado como improcedente.

Aunque reconoce la existencia de una conducta irregular, considera que:

  • No ha quedado acreditada con suficiente solidez la habitualidad en el uso fraudulento de la tarjeta.
  • Las manifestaciones realizadas en el centro de trabajo no constituyen por sí solas una prueba concluyente.
  • No se ha demostrado un perjuicio económico relevante o reiterado para la empresa.

La importancia de la prueba

Uno de los aspectos clave del caso es la insuficiencia probatoria.

El tribunal pone de relieve que:

  • Las declaraciones de terceros o comentarios informales deben ser corroborados.
  • No basta con sospechas o manifestaciones genéricas para justificar un despido disciplinario.
  • La empresa debe acreditar de forma clara:
    • el uso indebido,
    • su alcance,
    • y su gravedad.

Principio de proporcionalidad

Otro elemento esencial es el principio de proporcionalidad:

no toda irregularidad justifica el despido

El despido disciplinario es la sanción más grave en el ámbito laboral y exige:

  • una conducta especialmente grave,
  • reiterada o con perjuicio significativo,
  • y una clara vulneración de la buena fe.

En este caso, el tribunal entiende que:

  • la conducta, aun reprochable,
  • no alcanza ese nivel de gravedad.

Consecuencias jurídicas

Al declararse el despido improcedente, la empresa debe optar entre:

  • readmitir al trabajador, o
  • abonarle la indemnización correspondiente.

Este tipo de resoluciones refuerzan la exigencia de rigor en la actuación empresarial cuando se adoptan medidas disciplinarias.


Reflexión jurídica

El caso pone de manifiesto dos ideas clave:

  1. El despido no puede basarse en meras sospechas o comentarios.
  2. La proporcionalidad es esencial en el ejercicio del poder disciplinario.

Las empresas deben actuar con cautela y asegurar que:

  • los hechos están plenamente acreditados,
  • y la sanción es acorde a la gravedad de la conducta.

Conclusión

La sentencia recuerda que, incluso ante comportamientos irregulares,
el despido solo es procedente cuando la gravedad y la prueba lo justifican plenamente.

En caso contrario, la decisión empresarial puede ser declarada improcedente.


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