Introducción
La Audiencia Provincial de La Rioja ha confirmado la condena por un delito de coacciones a un vecino que intentó impedir con violencia la realización de una reparación, agrediendo e intimidando a los trabajadores encargados de la misma. Entre sus actos, llegó a mojar con una manguera a un operario mientras este realizaba tareas de soldadura, poniendo en grave riesgo su seguridad.
Hechos probados
- El acusado se opuso de forma activa a una obra de reparación autorizada que se realizaba en su entorno vecinal.
- Durante los trabajos, gritó, amenazó y mostró una actitud agresiva hacia los operarios, tratando de impedir que continuaran.
- En un momento de especial gravedad, utilizó una manguera para mojar a uno de los trabajadores justo mientras estaba soldando, lo que implicó un riesgo evidente de accidente.
- La actuación del acusado generó una situación de intimidación que limitó la libertad de actuación de los trabajadores y provocó la interrupción de los trabajos.
Fundamento jurídico: delito de coacciones
La sentencia confirma que los hechos constituyen un delito de coacciones, previsto en el artículo 172 del Código Penal, que castiga a quien:
“sin estar legítimamente autorizado, impidiere a otro con violencia hacer lo que la ley no prohíbe, u obligare a efectuar lo que no quiere”.
✅ El acusado no tenía legitimación para paralizar las obras.
✅ Utilizó intimidación y violencia física para lograrlo.
✅ Su conducta supuso una limitación injustificada de la libertad ajena, especialmente grave al dirigirse contra trabajadores en ejercicio de su actividad profesional.
Rechazo de la impugnación
El tribunal rechaza el recurso del condenado, considerando que:
- Los testimonios de los operarios fueron sólidos, coherentes y persistentes.
- La actuación del acusado sobrepasó cualquier expresión de desacuerdo legítimo, incurriendo en un uso de la fuerza absolutamente injustificable.
- Las imágenes y pruebas aportadas refuerzan la veracidad del relato acusatorio.
Conclusión
La Audiencia de La Rioja confirma la condena a un vecino por coacciones a trabajadores durante una reparación, recordando que la oposición a una obra no puede traducirse en agresiones ni amenazas. La protección penal se extiende a todas las personas en el ejercicio legítimo de su actividad profesional, y conductas de este tipo serán sancionadas con firmeza.
En Luis Ferrer Abogado defendemos tanto a víctimas de coacciones como a personas injustamente acusadas de este delito, con un enfoque técnico y garantista.
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