ARTICULO DE OPINION
Las gasolineras son lugares de constante movimiento donde la seguridad y la diligencia son fundamentales. Sin embargo, pueden ocurrir incidentes como que un conductor, en su prisa por marcharse, olvide retirar la manguera de repostaje y termine arrancándola del surtidor. En estos casos, surge la pregunta: ¿quién debe asumir la responsabilidad del daño? ¿El conductor, por su imprudencia, o el operario de la estación de servicio, que debía supervisar la operación?
1. Responsabilidad del conductor: el principio de la culpa extracontractual
En primer lugar, la responsabilidad del conductor puede enmarcarse dentro del artículo 1902 del Código Civil, que establece que «el que por acción u omisión causa daño a otro, interviniendo culpa o negligencia, está obligado a reparar el daño causado».
El conductor que se marcha sin esperar a que el repostaje haya finalizado y sin retirar la manguera está actuando con negligencia. No solo pone en riesgo la integridad del surtidor, sino que también puede provocar un derrame de combustible que implique un peligro aún mayor.
En este sentido, si se demuestra que el incidente ocurrió debido a la imprudencia del conductor, la gasolinera podría reclamarle los daños ocasionados en base a la responsabilidad extracontractual.
2. Responsabilidad del establecimiento: el deber de diligencia
Por otro lado, si la gasolinera ofrece un servicio asistido, donde los empleados se encargan del repostaje, puede argumentarse que existe una responsabilidad compartida.
El establecimiento tiene la obligación de supervisar la operación, asegurándose de que el proceso de repostaje finaliza correctamente antes de permitir que el conductor se retire. Si el operario encargado no verificó que el conductor había retirado la manguera antes de marcharse, podríamos hablar de una falta de diligencia en el cumplimiento de su función.
Además, el Tribunal Supremo ha reiterado en varias sentencias que los establecimientos abiertos al público deben tomar medidas razonables para evitar accidentes previsibles. Si la gasolinera no cuenta con protocolos adecuados para evitar este tipo de situaciones (como sistemas de alerta o mecanismos de seguridad en las mangueras), también podría considerarse responsable.
3. ¿Influye el hecho de que el conductor dejó el dinero en el mostrador?
El pago del combustible no exime al conductor de su responsabilidad en caso de daños. En este caso, el hecho de que dejara el dinero en el mostrador y se marchara sin esperar la confirmación del empleado puede ser interpretado como un acto de impaciencia o descuido.
Sin embargo, la conducta del operario también debe ser evaluada. Si su función era verificar la finalización del servicio antes de permitir la salida del vehículo, su falta de atención podría mitigar la responsabilidad del conductor.
4. Conclusión: responsabilidad compartida según las circunstancias
El caso no tiene una única respuesta aplicable en todos los escenarios, pero en términos generales:
- Si la gasolinera es de autoservicio, la responsabilidad recaería principalmente en el conductor, ya que es su deber asegurarse de que la manguera está desconectada antes de partir.
- Si la gasolinera ofrece servicio asistido, la responsabilidad podría ser compartida entre el conductor y el operario que debía supervisar la operación. En este caso, la negligencia del empleado podría atenuar o incluso eximir la responsabilidad del conductor.
- Si la gasolinera no tiene medidas de seguridad adecuadas (como sistemas de corte automático de combustible o mangueras de desconexión rápida), podría haber un grado de responsabilidad por parte del establecimiento.
En última instancia, la resolución de estos casos dependerá de la prueba de la negligencia de cada una de las partes y de las condiciones específicas en las que ocurrieron los hechos.
Luis Ferrer. Abogado