El TSJ de Madrid considera que la entrega de paquetes forma parte de la propia actividad de Amazon y abre la puerta a su responsabilidad solidaria por determinadas deudas salariales de las empresas contratistas, aunque rechaza en el caso concreto una reclamación de 4.875 euros por falta de prueba
Por Luis Ferrer Abogado
¿Puede un repartidor contratado por una empresa externa reclamar a Amazon los salarios que su empleadora haya dejado de pagarle?
La respuesta puede ser afirmativa cuando la empresa principal ha subcontratado una actividad que forma parte de su propia actividad o ciclo productivo y concurren los requisitos establecidos por la legislación laboral.
Así lo ha considerado el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que concluye que la entrega de paquetes al cliente forma parte del ciclo productivo de Amazon. Esta consideración resulta especialmente relevante porque permite aplicar el régimen de responsabilidad previsto para las contratas y subcontratas en el artículo 42 del Estatuto de los Trabajadores.
Sin embargo, reconocer que Amazon puede responder solidariamente de determinadas deudas salariales de sus subcontratas no significa que cualquier reclamación de un repartidor tenga que ser estimada.
De hecho, en el asunto analizado, el trabajador reclamaba 4.875 euros, pero el tribunal rechazó su pretensión porque no consiguió acreditar que existieran realmente las diferencias salariales reclamadas.
La sentencia deja así dos enseñanzas importantes: la empresa principal puede responder de las deudas salariales de una subcontrata, pero el trabajador sigue teniendo que demostrar que la deuda existe y cuál es su importe.
El reparto de paquetes forma parte de la actividad de Amazon
La cuestión central consistía en determinar qué relación existe entre la actividad desarrollada por la empresa contratista y la actividad empresarial de Amazon.
No toda contratación de servicios con otra compañía provoca automáticamente responsabilidad por los salarios de los trabajadores de esta última.
El artículo 42 del Estatuto de los Trabajadores establece un régimen específico cuando una empresa contrata o subcontrata con otra la realización de obras o servicios correspondientes a su propia actividad.
Por ello, determinar qué debe entenderse por «propia actividad» puede resultar decisivo.
El TSJ de Madrid considera que la entrega de los paquetes forma parte del ciclo productivo de Amazon, pese a que materialmente el reparto pueda ser ejecutado por trabajadores contratados por empresas externas.
¿Qué significa que una actividad forme parte del ciclo productivo?
La cuestión puede explicarse con una pregunta sencilla: ¿la actividad subcontratada constituye una parte integrada en aquello que la empresa principal ofrece al mercado o es, por el contrario, un servicio meramente accesorio?
No es lo mismo contratar la limpieza de unas instalaciones que externalizar una fase directamente integrada en la prestación que llega al cliente.
En el caso de una compañía dedicada al comercio electrónico y distribución de productos, la entrega del paquete adquiere una relevancia evidente.
La operación no termina necesariamente cuando el producto sale de un almacén. Para el consumidor, la compra se completa cuando aquello que ha adquirido llega al destino acordado.
Esta vinculación es la que lleva al tribunal a integrar el reparto dentro del ciclo productivo de la compañía.
Subcontratar una actividad no permite necesariamente externalizar también toda la responsabilidad
La subcontratación empresarial es perfectamente lícita.
Una compañía puede organizar su actividad recurriendo a otras empresas especializadas para desarrollar determinadas fases del proceso productivo.
Sin embargo, el Derecho Laboral establece mecanismos destinados a evitar que esa descentralización provoque una pérdida de protección para los trabajadores.
Uno de ellos es precisamente la responsabilidad solidaria de la empresa principal por determinadas obligaciones salariales contraídas por los contratistas y subcontratistas, cuando concurren los presupuestos legales.
La empresa principal puede, por tanto, no ser quien figure en la nómina del trabajador y, pese a ello, terminar respondiendo de determinadas cantidades.
¿Qué establece el artículo 42 del Estatuto de los Trabajadores?
El artículo 42 regula la subcontratación de obras y servicios y establece determinadas obligaciones y responsabilidades para las empresas que recurren a este modelo de organización.
En materia salarial, la empresa principal puede responder solidariamente de las obligaciones de naturaleza salarial contraídas por contratistas y subcontratistas con sus trabajadores durante el periodo correspondiente a la contrata, dentro de los límites y plazos legalmente establecidos.
Esto significa que el trabajador puede disponer, en determinados supuestos, de una garantía adicional para cobrar.
La cuestión es particularmente importante cuando la empresa que lo contrató directamente tiene dificultades económicas, desaparece o simplemente incumple sus obligaciones salariales.
¿Qué significa responsabilidad solidaria?
La solidaridad tiene una consecuencia práctica muy importante.
Cuando concurren los requisitos legales, la reclamación no tiene necesariamente que limitarse a la empresa que formalmente contrató al trabajador.
Puede alcanzar también a la empresa principal responsable solidaria.
Esto refuerza las posibilidades de cobro del empleado y evita que la estructura empresarial mediante sucesivas subcontrataciones se convierta en un obstáculo insuperable para reclamar salarios debidos.
Pero existe una condición previa evidente: debe haber una deuda salarial que reclamar.
Y precisamente ahí fracasó la pretensión del trabajador en el caso resuelto por el TSJ de Madrid.
El trabajador reclamaba 4.875 euros
El repartidor solicitaba el abono de 4.875 euros en concepto de diferencias salariales.
Sin embargo, el tribunal concluyó que no había acreditado suficientemente la existencia de esas diferencias.
Este punto es fundamental para comprender correctamente la sentencia.
El TSJ no está diciendo que Amazon nunca pueda responder.
Al contrario: establece una premisa potencialmente muy relevante para otros trabajadores al considerar el reparto parte de su ciclo productivo.
Lo que ocurre es que la responsabilidad solidaria no crea una deuda que antes no existía ni exime al trabajador de demostrar aquello que reclama.
Primero hay que demostrar la deuda; después, quién responde de ella
En una reclamación de cantidad pueden existir dos cuestiones diferentes.
La primera es determinar si al trabajador realmente se le debe dinero y cuánto.
La segunda consiste en establecer qué empresas están legalmente obligadas a pagarlo.
Que Amazon pueda ser declarada responsable solidaria de determinados salarios de una subcontrata resuelve potencialmente la segunda cuestión.
Pero no sustituye a la primera.
Si el empleado reclama 4.875 euros debe aportar los elementos necesarios para justificar el origen y cálculo de esa cantidad.
¿Cómo se acreditan las diferencias salariales?
La documentación dependerá de la naturaleza concreta de la reclamación.
Pueden resultar relevantes el contrato de trabajo, las nóminas, los justificantes bancarios de pago, el registro de jornada, los cuadrantes, el convenio colectivo aplicable y cualquier documento que permita comprobar qué debía cobrarse y qué se cobró realmente.
Una reclamación debería permitir identificar con suficiente precisión:
qué concepto no se pagó, a qué periodo corresponde, qué cantidad debía abonarse, cuánto se abonó y cuál es la diferencia pendiente.
No basta necesariamente con presentar una cifra global sin demostrar de dónde procede.
Una sentencia importante para el modelo de reparto mediante subcontratas
La trascendencia de la resolución supera los 4.875 euros reclamados en el procedimiento concreto.
El verdadero interés jurídico se encuentra en la consideración de que la entrega de paquetes está integrada en el ciclo productivo de Amazon.
Este criterio puede tener consecuencias en otros litigios protagonizados por trabajadores contratados por empresas externas que realizan labores de reparto vinculadas a la compañía.
Naturalmente, cada reclamación deberá examinarse atendiendo a sus circunstancias y a las empresas realmente intervinientes.
Pero la calificación de la actividad resulta especialmente relevante para determinar el posible alcance de la responsabilidad prevista en el Estatuto de los Trabajadores.
Ser responsable solidario no significa ser el empleador directo
Conviene no confundir dos conceptos.
Que una empresa principal pueda responder solidariamente de una deuda salarial no significa necesariamente que se convierta en empleadora directa del trabajador.
La relación laboral puede continuar formalmente establecida con la empresa contratista.
La responsabilidad solidaria prevista para las contratas responde a una finalidad distinta: garantizar determinadas obligaciones laborales cuando la actividad externalizada forma parte de la propia actividad de la empresa principal.
Otra cuestión sería que existieran elementos para discutir una posible cesión ilegal de trabajadores u otras irregularidades en la contratación, que exigirían un análisis diferente.
¿Responde Amazon de cualquier deuda de la subcontrata?
No.
La responsabilidad del artículo 42 del Estatuto de los Trabajadores tiene límites materiales y temporales.
No convierte a la empresa principal en garante universal de cualquier obligación que tenga la empresa contratista.
Hay que analizar la naturaleza de la deuda, el periodo en que se generó, su relación con la contrata y los demás requisitos legalmente establecidos.
Por ello, una reclamación frente a una empresa principal debe concretar cuidadosamente tanto las cantidades como el fundamento jurídico de su responsabilidad.
¿Qué puede reclamar un repartidor ante salarios impagados?
Cuando un trabajador de una subcontrata considera que no ha percibido correctamente su salario, el primer paso consiste en cuantificar la deuda.
Pueden existir diferencias derivadas del salario base, complementos, horas extraordinarias, pagas extraordinarias, vacaciones u otros conceptos, dependiendo del caso y del convenio aplicable.
Después debe analizarse qué empresas pueden responder.
Si existe una empresa principal y la actividad desarrollada pertenece a su propia actividad, puede resultar necesario estudiar la aplicación del artículo 42 del Estatuto de los Trabajadores.
La identificación correcta de todas las empresas responsables puede resultar decisiva, especialmente cuando la contratista atraviesa dificultades económicas.
La externalización tiene límites laborales
La sentencia refleja una cuestión de fondo cada vez más importante en los actuales modelos empresariales.
Una gran compañía puede dividir su proceso productivo entre numerosas sociedades contratistas.
Esa decisión organizativa es legítima dentro de los límites legales, pero la externalización no puede utilizarse para vaciar las garantías salariales reconocidas a los trabajadores.
Cuando aquello que realiza la subcontrata forma parte de la propia actividad de la empresa principal, el ordenamiento establece determinadas responsabilidades precisamente para reforzar la protección del empleado.
Reflexión jurídica
La resolución del TSJ de Madrid presenta una aparente contradicción que en realidad contiene su principal enseñanza.
El trabajador pierde su reclamación de 4.875 euros, pero la sentencia establece al mismo tiempo un criterio favorable a la posibilidad de exigir responsabilidad a Amazon por determinadas deudas salariales de sus subcontratas.
No existe contradicción.
Una cosa es determinar quién tendría que responder si existe una deuda, y otra completamente diferente demostrar que esa deuda existe.
El tribunal considera que la entrega de paquetes forma parte del ciclo productivo de Amazon y, por tanto, puede entrar en juego el régimen de responsabilidad de la empresa principal.
Pero el repartidor no acreditó las diferencias salariales concretamente reclamadas.
Sin deuda probada, no había cantidad que imponer solidariamente.
Conclusión
El Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha establecido que la actividad de entrega de paquetes forma parte del ciclo productivo de Amazon, una conclusión especialmente relevante para determinar la responsabilidad de la compañía respecto de las obligaciones salariales de las empresas a las que subcontrata el reparto.
Esto significa que, cuando concurran los requisitos del artículo 42 del Estatuto de los Trabajadores, Amazon puede llegar a responder solidariamente de determinadas deudas salariales generadas por sus contratistas.
Sin embargo, el TSJ rechazó en el caso concreto la reclamación de 4.875 euros formulada por un trabajador porque este no acreditó que existieran las diferencias salariales que reclamaba.
La enseñanza para los trabajadores de empresas subcontratadas es doble: la empresa que aparece en la nómina no siempre es la única que puede responder de los salarios, pero cualquier reclamación debe demostrar de manera precisa la existencia y cuantía de la deuda.
En definitiva, externalizar el reparto puede significar que otra empresa contrate directamente a los repartidores, pero, si esa actividad forma parte del propio ciclo productivo, la externalización no elimina necesariamente la responsabilidad laboral de la empresa principal.
Luis Ferrer Abogado
Asesoramiento y defensa jurídica en Derecho Laboral, reclamaciones salariales, contratas y subcontratas, responsabilidad empresarial y conflictos laborales.