La Justicia ratifica la condena a un ganadero que provocó un incendio forestal en Llanes con el objetivo de regenerar pastos para el ganado
Por Luis Ferrer Abogado – www.luisferrer.abogado
Introducción
Los incendios forestales constituyen una de las mayores amenazas para el patrimonio natural, la biodiversidad y la seguridad de las personas. Cada verano, miles de hectáreas de monte desaparecen como consecuencia del fuego, con graves consecuencias ambientales, económicas y sociales.
Aunque muchos incendios tienen un origen accidental, otros son provocados de forma intencionada con finalidades muy diversas, como la obtención de nuevos pastos para el ganado, la eliminación de matorral o el cambio de uso del terreno. Precisamente por la enorme gravedad de estas conductas, el Código Penal prevé penas especialmente severas para quienes provocan incendios forestales de forma deliberada.
Una reciente sentencia ha confirmado la condena de tres años y tres meses de prisión impuesta a un ganadero que provocó un incendio forestal en el municipio asturiano de Llanes con el propósito de favorecer el crecimiento de pastos para su explotación ganadera.
El fuego afectó a siete parcelas colindantes, lo que incrementó la gravedad de los hechos y justificó la respuesta penal impuesta por los tribunales.
Los hechos
Según los hechos declarados probados, el acusado prendió fuego de forma intencionada a una zona forestal con el objetivo de eliminar la vegetación existente y facilitar posteriormente el crecimiento de nuevos pastos destinados al ganado.
Sin embargo, el incendio escapó del control previsto y terminó afectando a siete parcelas colindantes, extendiéndose más allá del terreno inicialmente pretendido.
La actuación obligó a intervenir a los servicios de extinción de incendios para evitar que el fuego alcanzara mayores dimensiones.
Tras la correspondiente investigación, el ganadero fue identificado como responsable del incendio y condenado por un delito contra los recursos naturales y el medio ambiente.
La sentencia ha sido posteriormente confirmada.
El delito de incendio forestal
El Código Penal dedica una regulación específica a los incendios forestales debido a la extraordinaria importancia del bien jurídico protegido.
No se trata únicamente de preservar la vegetación o los árboles.
Mediante estos delitos se protege también:
- el medio ambiente;
- la biodiversidad;
- la fauna y la flora;
- el patrimonio natural;
- la seguridad de las personas;
- y los bienes que pueden resultar afectados por la propagación del fuego.
Precisamente por el elevado riesgo que comporta un incendio forestal, las penas previstas pueden alcanzar una notable gravedad.
La intención de obtener pastos no elimina la responsabilidad
En determinadas zonas rurales todavía persiste la falsa creencia de que la quema del monte favorece el crecimiento de nuevos pastos para el ganado.
Sin embargo, esta práctica constituye una actuación prohibida cuando no cuenta con las autorizaciones administrativas correspondientes o cuando supone un riesgo para el entorno natural.
La finalidad perseguida por el autor —obtener mejores condiciones para el aprovechamiento ganadero— no excluye la responsabilidad penal.
Al contrario, cuando el incendio se provoca voluntariamente, el Derecho Penal actúa para proteger el interés general frente a este tipo de conductas.
El peligro de propagación
Uno de los aspectos que los tribunales valoran especialmente en los delitos de incendio es el riesgo de propagación.
El fuego posee una enorme capacidad destructiva y, una vez iniciado, puede extenderse rápidamente a terrenos colindantes, viviendas, infraestructuras o espacios naturales protegidos.
En este caso, el incendio afectó finalmente a siete parcelas, demostrando que el autor perdió el control sobre las consecuencias de su actuación.
Precisamente esa capacidad de expansión justifica la severidad con la que el Código Penal castiga estos delitos.
La protección del medio ambiente
La Constitución Española, en su artículo 45, reconoce el derecho de todos a disfrutar de un medio ambiente adecuado y obliga a los poderes públicos a velar por su conservación.
Los incendios forestales representan uno de los ataques más graves contra ese patrimonio colectivo.
Además de destruir masa forestal, provocan:
- pérdida de biodiversidad;
- erosión del suelo;
- desaparición de hábitats naturales;
- emisiones contaminantes;
- y elevados costes económicos para las labores de extinción y restauración ambiental.
Por ello, la persecución penal de estas conductas responde también a la necesidad de proteger un interés que pertenece a toda la sociedad.
Las consecuencias económicas
Más allá de la pena de prisión, quienes provocan un incendio forestal pueden enfrentarse a importantes responsabilidades económicas.
Dependiendo del caso, pueden verse obligados a indemnizar:
- los daños causados a propietarios afectados;
- los costes de extinción del incendio;
- los perjuicios ocasionados al patrimonio natural;
- e incluso los gastos derivados de la restauración ambiental.
En muchos procedimientos, estas cantidades alcanzan cifras muy elevadas.
La importancia de la prevención
La sentencia constituye también un recordatorio de la importancia de respetar la normativa sobre quemas agrícolas y forestales.
Las administraciones públicas establecen cada año estrictas limitaciones para evitar incendios durante las épocas de mayor riesgo.
Realizar quemas sin autorización o incumpliendo las medidas de seguridad puede generar no solo sanciones administrativas, sino también responsabilidades penales cuando el fuego provoca daños de la entidad analizada.
Un mensaje claro contra los incendios provocados
La resolución transmite un mensaje de firmeza frente a quienes utilizan el fuego como instrumento para obtener ventajas económicas o facilitar determinadas actividades agrícolas o ganaderas.
El interés particular nunca puede prevalecer sobre la protección del medio ambiente y de la seguridad colectiva.
Los tribunales recuerdan que el patrimonio natural constituye un bien de todos cuya conservación exige una respuesta contundente frente a actuaciones dolosas.
Reflexión jurídica
De esta sentencia pueden extraerse varias conclusiones relevantes:
- Provocar un incendio forestal para obtener pastos constituye un delito castigado con penas de prisión.
- La finalidad agrícola o ganadera no excluye la responsabilidad penal.
- La propagación del fuego a terrenos colindantes incrementa la gravedad de los hechos.
- El Derecho Penal protege no solo los montes, sino también la seguridad de las personas y el patrimonio natural.
- Los responsables pueden afrontar tanto penas de prisión como importantes indemnizaciones por los daños ocasionados.
Conclusión
La confirmación de la condena de tres años y tres meses de prisión al ganadero que provocó un incendio forestal en Llanes pone de manifiesto la firme respuesta del ordenamiento jurídico frente a los incendios intencionados.
Aunque el objetivo perseguido fuera obtener nuevos pastos para el ganado, la utilización del fuego como herramienta de gestión del terreno resulta incompatible con la protección que el Código Penal dispensa al medio ambiente y a la seguridad colectiva.
La propagación del incendio a siete parcelas colindantes evidencia, además, el enorme riesgo que comporta este tipo de actuaciones y justifica la severidad de las penas impuestas.
En definitiva, la sentencia recuerda que la conservación del patrimonio natural constituye una responsabilidad compartida y que quienes ponen en peligro nuestros montes mediante incendios provocados deberán asumir las consecuencias penales y civiles derivadas de su conducta.
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