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Declarado accidente laboral el ataque cerebral sufrido por una trabajadora durante una cena de negocios en el extranjero

La Justicia considera que la cena formaba parte de la actividad profesional porque la trabajadora estaba reunida con socios comerciales y organizando de manera activa el trabajo del día siguiente

Por Luis Ferrer Abogado

No todo accidente de trabajo ocurre dentro de una oficina, una fábrica o un centro de trabajo. En determinadas profesiones, la actividad laboral se extiende a viajes, reuniones, comidas de empresa y encuentros con clientes o socios comerciales.

Un tribunal ha declarado accidente laboral el ataque cerebral sufrido por una trabajadora durante una cena de negocios en el extranjero.

La clave de la resolución está en que aquella cena no fue considerada un simple momento de ocio. La trabajadora se encontraba con socios comerciales y estaba organizando activamente el trabajo del día siguiente, por lo que el encuentro fue entendido como una continuación de la jornada profesional.

El caso resulta especialmente interesante porque permite explicar hasta dónde puede extenderse el concepto de accidente de trabajo cuando el empleado se encuentra desplazado fuera de su centro habitual.

La cena no era solo una cena

A primera vista, una cena celebrada fuera del horario ordinario podría parecer un momento estrictamente privado.

Sin embargo, en este caso el contexto era diferente.

La trabajadora no estaba simplemente cenando después de terminar su jornada. Se encontraba con socios comerciales y durante el encuentro se estaban tratando cuestiones directamente relacionadas con la actividad profesional y la planificación del trabajo del día siguiente.

Ese vínculo funcional con la actividad laboral fue determinante para considerar que el episodio sufrido durante la cena tenía origen profesional.

¿Qué se entiende por accidente de trabajo?

La Ley General de la Seguridad Social considera accidente de trabajo, en términos generales, toda lesión corporal que el trabajador sufra con ocasión o por consecuencia del trabajo que ejecuta por cuenta ajena.

Por tanto, no es imprescindible que la lesión ocurra físicamente dentro del centro de trabajo.

Lo importante es que exista una conexión suficiente entre el episodio sufrido y la actividad profesional.

Ese nexo puede aparecer en reuniones, desplazamientos, viajes profesionales o actos que formen parte real de las obligaciones laborales.

La continuidad de la jornada fue decisiva

El tribunal entendió que la cena constituía una prolongación de la actividad profesional.

La trabajadora estaba participando de forma activa en la organización del trabajo posterior, de modo que no existía una ruptura real entre la jornada laboral y el encuentro de esa noche.

Esta idea es especialmente importante.

No se trata simplemente de preguntarse si el trabajador estaba fuera de su horario habitual.

La verdadera cuestión es si seguía desarrollando una actividad vinculada al trabajo.

Viajar por trabajo amplía el espacio profesional

Cuando un trabajador se desplaza al extranjero por motivos laborales, el análisis de los accidentes puede ser más complejo que en una jornada ordinaria.

Durante un viaje profesional pueden sucederse reuniones, comidas, desplazamientos y tiempos de espera que no encajan exactamente en un horario convencional.

Por ello, los tribunales valoran el conjunto de las circunstancias para determinar si el accidente se produjo dentro de la esfera profesional o durante un periodo completamente ajeno al trabajo.

En este caso, la conexión resultaba clara porque la trabajadora seguía tratando asuntos de negocio.

No toda actividad durante un viaje es automáticamente laboral

La resolución no significa que cualquier lesión sufrida durante un viaje de empresa deba considerarse accidente de trabajo.

Si el empleado realiza una actividad puramente personal y completamente desconectada de sus obligaciones profesionales, la calificación puede ser distinta.

Por ejemplo, no tendría necesariamente la misma consideración una cena formal con clientes en la que se negocia el trabajo del día siguiente que una actividad turística realizada exclusivamente por iniciativa personal.

Todo dependerá de las circunstancias concretas.

La finalidad del acto importa más que el lugar

Este caso demuestra que el lugar físico donde ocurre el accidente no es el único criterio relevante.

Una lesión sufrida en un restaurante puede ser laboral si el encuentro forma parte de la actividad profesional.

Del mismo modo, un episodio ocurrido en un hotel o durante un desplazamiento puede tener naturaleza laboral si existe una conexión suficiente con el trabajo.

Por eso, la valoración debe centrarse en qué estaba haciendo realmente el trabajador cuando ocurrió el accidente y por qué se encontraba allí.

El ataque cerebral también puede ser accidente laboral

Otra cuestión importante es que el accidente de trabajo no se limita a caídas, golpes o lesiones traumáticas.

Determinados episodios súbitos de salud, como infartos o accidentes cerebrovasculares, pueden ser considerados laborales cuando concurren los requisitos legales y existe conexión con la prestación profesional.

La calificación dependerá de las circunstancias concretas del episodio, el momento en que se produce y el vínculo con el trabajo.

En el caso analizado, el ataque cerebral ocurrió mientras la trabajadora seguía integrada en una actividad profesional.

¿Qué consecuencias tiene que se reconozca como accidente laboral?

La calificación como accidente de trabajo puede tener importantes efectos en materia de Seguridad Social.

Puede influir, entre otras cuestiones, en:

  • las prestaciones económicas;
  • la base reguladora;
  • las posibles secuelas;
  • la incapacidad permanente;
  • y las responsabilidades que pudieran derivarse del accidente.

Por ello, determinar si un episodio es común o profesional puede tener una enorme trascendencia para el trabajador y su familia.

La prueba del contexto puede ser decisiva

En situaciones como esta resulta fundamental poder demostrar que la actividad desarrollada estaba vinculada al trabajo.

Pueden ser relevantes:

  • correos electrónicos;
  • agendas;
  • convocatorias de reuniones;
  • mensajes;
  • facturas;
  • testimonios de socios o compañeros;
  • documentación del viaje;
  • y cualquier elemento que acredite el carácter profesional del encuentro.

No basta con afirmar que se estaba “de viaje de trabajo”.

Debe probarse, cuando sea necesario, qué relación tenía el momento concreto del accidente con la actividad profesional.

Comidas y cenas de negocios: no siempre son ocio

Las relaciones comerciales se desarrollan muchas veces fuera de la oficina.

Una comida puede ser una auténtica reunión de trabajo si en ella se negocian contratos, se planifican tareas o se adoptan decisiones profesionales.

Por ello, desde el punto de vista jurídico, la frontera entre ocio y trabajo no depende exclusivamente de la hora o del lugar.

Una cena a las diez de la noche puede seguir formando parte de la actividad profesional si su contenido está directamente vinculado al negocio.

Reflexión jurídica

La resolución pone de manifiesto una idea importante: la jornada laboral no siempre termina cuando se abandona físicamente el centro de trabajo.

En determinados sectores y especialmente durante viajes profesionales, la actividad puede prolongarse mediante reuniones, comidas o encuentros con clientes y socios.

Cuando el trabajador sigue actuando en interés de la empresa y realizando tareas vinculadas a su profesión, esa conexión puede justificar que una lesión sufrida en ese contexto sea considerada accidente laboral.

La clave está en evitar automatismos.

Ni todo lo que ocurre durante un viaje profesional es laboral, ni todo lo que sucede fuera del horario ordinario es personal.

Debe analizarse la función real que estaba desempeñando el trabajador en ese momento.

Conclusión

La Justicia ha declarado accidente laboral el ataque cerebral sufrido por una trabajadora durante una cena de negocios en el extranjero.

La razón principal es que la cena no era un acto meramente social, sino una continuación efectiva de la jornada laboral, ya que la trabajadora se encontraba con socios comerciales y estaba organizando de forma activa el trabajo del día siguiente.

La resolución recuerda que el concepto de accidente de trabajo puede extenderse más allá del centro laboral y del horario habitual cuando existe una conexión suficiente con la actividad profesional.

En definitiva, no es el restaurante, el hotel o la hora lo que decide si el accidente es laboral: lo determinante es si el trabajador seguía actuando realmente dentro de su esfera profesional cuando ocurrió el episodio.

Luis Ferrer Abogado
Asesoramiento y defensa jurídica en accidentes de trabajo, contingencias profesionales, incapacidad temporal, incapacidad permanente y Seguridad Social.